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Mére et FilsAnne de Gelas siguiente

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Ordenar la vida: desordenar las fotos, escribir algo por si ayuda, quizás dibujar…

Juan Valbuena

Algún lugar del Mar del Norte, 5 de abril de 2010
Un hombre cae fulminado sobre la arena de la playa. El día parecía perfecto hasta ese mismo instante. Cuando dijo “Tengo frío”, la mujer que estaba con él respondió “Vamos rápido a casa por un abrigo”. Él ya no la oyó. Tenían un hijo. Ella llevaba un diario. Poco después escribió: “Nunca encontraremos las palabras adecuadas para contarle a un niño que su padre ha muerto, nunca… esas palabras no existen…”.

Kassel, Alemania, 7 de junio de 2015
Una sobria caja de cartón gris ocupa la parte central de la mesa que Tipi Bookshop, la mejor librería de Bélgica, tiene en la feria. La abro. Me encuentro con un mundo sin encuadernar lleno de belleza y emoción. Hay fotos, hay textos y hay dibujos. Hay una madre y un hijo. No sé nada de la autora ni de la historia del libro. Me pongo tan nervioso que no puedo leer. Lo quiero. Sólo hay 35 copias. Es muy caro. Voy a verlo a cada rato. Alguien se ofrece a regalármelo. No me lo permito. Siempre me arrepentiré.

París, Francia, 19 de Diciembre de 2017
Unas manos empaquetan un libro y le ponen una etiqueta con mis señas en Madrid. La editorial Éditions Loco ha publicado la edición comercial del Mère et Fils de Anne de Gelas que vi en Kassel un par de años antes. Ya no es una caja, sino un libro convencional que compré en el último momento de la preventa esperando que mantenga intacto su poder. Aún no puedo saberlo, pero en la contracubierta, Max —el hijo de Anne—, ha dejado escrito con letra de niño y puntuación caprichosa: “Hola, este libro es mi diario de a bordo, debo decir que será en diarios como este donde leerán mis aventuras, esta es mi primera aventura, tras la cual mi vida ha cambiado por completo… “. Buen remite, gran remate.

Madrid, España, 26 de agosto de 2019
Mère et Fils ( Éditions Loco, 2017) es el segundo libro de Anne de Gelas y la continuación natural de la línea narrativa autobiográfica iniciada con L´Amoreuse (Le Caillou Blue, 2013). Constituye otro paso adelante de una mujer tan valiente como brillante. ¿Puede un solo libro ser un álbum familiar, un diario de viaje y un documento? ¿Puede una colección de fotografías escenificadas transmitir la verdad? ¿Puede una autora contarnos la complejidad de la vida sin hacernos trampa? La respuesta es sí, sí y sí.

Mère et Fils es una pieza con lomo que combina la reproducción de algunas dobles páginas de los diarios personales de la autora con el espíritu de caja con fotografías sueltas que tenía la edición de artista original. La puesta en página, hecha por la propia Anne de Gelas, consigue el equilibrio entre el gesto intuitivo del cuaderno personal y la tiranía de la retícula de páginas maestras. No es fácil hacer la edición comercial de un libro de artista, siempre hay que renunciar a ciertos materiales y ciertas sensaciones que una producción industrial de 650 objetos en serie no puede conservar.

En todo caso, el libro es un prodigio entre el orden y el caos, entre la cabeza y el corazón, entre el yo y el otro. La perfecta mezcla resultante cuenta con ingredientes de primera calidad: buenas fotos cuadradas en blanco y negro, borrosas y hermosas polaroids, dibujos con alma de boceto, listas de tareas mecanografiadas, transcripciones de sueños secos y húmedos, citas sabiamente escogidas, palabras como puñales y toneladas de buen gusto.

La fuerza de Mère et Fils reside en el intento, aparentemente inútil, de ordenar la vida fotografiando, escribiendo y dibujándola tras la pérdida traumática de un ser amado, concretamente el compañero y el padre de los protagonistas. La madre y el hijo que dan título al libro forman una asimétrica pareja a la que vemos hacerse mayores juntos. La victoria en el combate contra la iconografía previsible (ninguna metáfora obvia, pocas madonnas, nada de pietás…) va decantándose página tras página claramente hacia el bando de Max y Anne que, con una complicidad mágica, aguantan el escrutinio directo de un blanco y negro a fondo neutro con el único recurso del lenguaje de sus cuerpos y su relación entre ellos; manos, ojos y bocas mediante.

En muchas de las imágenes es tan importante lo que vemos como lo que queda fuera del cuadrado. Los textos y dibujos de Anne de Gelas añaden, al mero registro del “aquí estamos”, la conciencia de que el tiempo no lo cura todo, que vivir es eso: el amor y la pena iniciales se van acompañando por el miedo a olvidar, por la culpa por sobrevivir, por el deseo de otros, por la fidelidad al rito, por la incomodidad del presente…

La experiencia con el libro se sostiene en varios niveles y la combinación foto-texto resulta ganadora: no hace falta saber francés para entrar en el relato y, si sólo leyéramos, también podríamos entender lo esencial de la historia de Mère et Fils. El talento de la autora le permite escapar al exhibicionismo emocional sin caer en la frialdad: “Trabajar siempre en lo que mueve la vida” podemos leer en un momento clave de la narración. La frase “Te amo de un modo torpe” está escrita en un cuaderno unas páginas antes de regalarnos, en otro pasaje sublime, una lista de palabras clave como descripción de su propia batalla diaria. En ella se repite cuatro veces la palabra “deseo(s)” y en dos ocasiones la palabra “mujer(es)”, su lectura completa es la más certera descripción del libro: “deseo(s), auto-retrato, narcisismo, ombliguismo, autobiografía, intimidad, decir, tejer, amar, sensualidad, vientre, deseo, delirio, sensualidad, sueño, escribir, madre, atada, chica, amordazada, deseo(s), mujer, cuerpos, pechos, caderas, edad, arrugas, deseos, contradictorio, amor(oso), herida, sexo, olvidar, caricia(s), el placer, dulzura, dolor, mujer(es), imagen, histeria, deseo(s)”. Curiosamente no está la palabra “hijo”.

Quizás en el próximo libro, un Max ya adolescente deje de participar en este juego y desaparezca incluso de los agradecimientos (“A mi hijo Max por tantas cosas esenciales en esta colaboración”). Puede ocurrir eso o puede ser que lo que pase sea que el niño se convierta en fotógrafo, dibujante, escritor, narrador o lo que él quiera ser de mayor. No lo sé, lo que sí tengo claro es que la vida seguirá, que esta historia no tiene final —ni feliz ni del otro— , y que Mère et Fils resulta ser un breve fragmento de una película que querríamos seguir viendo, algo esencial que no sabemos bien lo que es pero que deseamos continuar hojeando en silencio.

Continuará…

Cómo citar:
VALBUENA, Juan, “Ordenar la vida: desordenar las fotos, escribir algo por si ayuda, quizás dibujar…”, 3 de septiembre de 2019, https://e-lur.net/biblioteca/mere-et-fils.