anterior cerrar

Monumento editadoAndrés Durán

Cubierta Monumento editadoMonumento editado 01Monumento editado 02Monumento editado 03

De la convergencia entre veta documental y sesgo conceptual

Nathalie Goffard

Monumento Editado es una publicación en formato leporello que se desprende del proyecto artístico de Andrés Durán que porta el mismo nombre, iniciado el año 2014 en Chile para luego extenderse hasta el año 2017 a Perú, Argentina, Bolivia y EE.UU. Monumento Editado se articula en torno a fotografías en blanco y negro, intervenidas digitalmente, que representan monumentos conmemorativos realizados entre mediados del siglo XIX y mediados del siglo XX de próceres latinoamericanos (héroes independentistas). Si bien las estatuas originales refieren a personajes históricos reales, el artista anula toda referencialidad creando ficticios volúmenes adosados a las esculturas y suprimiendo la información textual relativa a los personajes, optando por catalogarlos en tipologías. Prócer de pie corresponde a una de las categorías y reúne una selección de once fotografías en ambas caras (seis por un lado y cinco por el otro), desplegadas en un formato acordeón de diez cuerpos (19 páginas).

La compaginación de las imágenes parece estar organizada bajo un formato tipológico de índole formal, ya que ninguna de las fotografías porta una leyenda referenciando el prócer esculpido o la ciudad de emplazamiento de la estatua, sólo deducimos, por el subtítulo del libro, que están tomadas en “Chile-Perú-Bolivia-Argentina”. Para analizar el concepto de tipología fotográfica se hace necesario mencionar de modo paralelo un hito: la metodología de trabajo de las Esculturas anónimas de los Becher. Estos artistas siguieron un riguroso protocolo fotográfico durante 40 años que les permitió, a la hora de exhibir y montar sus ya famosas retículas, reunir imágenes de diversos países, con diferencias temporales que abarcaban a veces 30 años, en torno a un único hilo conductor o tipo de construcción (gasómetros, silos, depósitos industriales, etc.). En otras palabras, convergían dos intereses en su trabajo: la veta documental y nostálgica —rescatar y conservar algo que sabían que estaba por desaparecer— y el interés plástico —casi escultórico, cercano a la escultura minimalista—. Para lograr ambos, sus organizaciones tipológicas y reticulares siempre llevaban, bajo cada fotografía, la fecha y el lugar de su realización. En el libro Monumento Editado se infiere que también están presentes el ímpetu archivístico-documental y el lúdico-formal, pues si bien las imágenes no están referenciadas espaciotemporalmente, tanto el subtítulo geográfico del libro como el texto que lo acompaña, que contextualiza históricamente dichos monumentos, buscan situar el trabajo en un marco real. Inicia así: “El proceso de independencia en América Latina se llevó a cabo en forma paralela en gran parte de los territorios que integraron los virreinatos hispanoamericanos”. El problema de obra, lo que motiva a Durán, dar cuenta de la invisibilidad de esos monumentos en el espacio público de la ciudad contemporánea, es explicado brevemente al final de la reseña. El fotolibro se divide entonces en dos partes, la histórica (textual) y la tipológica (visual). Sin embargo, es en el diálogo entre ambas donde se produce cierto roce, en cuanto a qué camino metodológico tomar para su lectura: la tradicional referencialidad de la fotografía documental o un protocolo de tinte más conceptual. Surge entonces para el lector una duda sobre los criterios de compaginación de imágenes: ¿son de orden tipológico, cronológico o geográfico?

[^1]  https://www.monumentoeditado.com/  

Monumento Editado es un proyecto de largo aliento, cuenta con una página web abocada exclusivamente a la investigación artística[^1] en la que se puede visualizar toda la información relativa a la obra y las subcategorías que la conforman: Prócer de pie, Ecuestre, Prócer sentado, Mitológicas y Ave. Of the Americas (siendo la realizada en Nueva York la única organizada en torno al lugar). El despliegue de Prócer de pie reúne mayor cantidad de imágenes que las del libro, y además están ordenadas cronológicamente y por países. A partir de lo exhibido en línea, se puede hacer el ejercicio de comparar y reconocer la organización en el libro: Chile-Perú-Perú-Perú-Chile-Chile en una cara; Argentina-Argentina-Bolivia-Bolivia-Argentina en la otra.

Prócer de pie se articula en torno a un modus operandi: las figuras de pie son recubiertas casi en su totalidad hasta la cintura, los muslos o las rodillas, a excepción de las figuras que sostienen un sombrero o elevan alegóricamente un brazo, sobresaliendo éste de los bloques ficticios, exacerbándose la idea de que estas figuras se encuentran atrapadas. Por otro lado, los recubrimientos virtuales simulan y duplican coherentemente los materiales y formas de los pedestales. Son casi pedestales invertidos, ya que Durán incluso replica los grafitis y las manchas de humedad. Por todo esto, y bajo la lógica tipológica de la categoría, sorprende entonces, dada la opción por anular la referencialidad —que sin embargo sí existe en la página web—, que los parámetros de la disposición no obedecieran más bien a factores cromáticos, compositivos o a correspondencias plásticas o espaciales.

Ahora bien, uno de los mayores aciertos de optar por el formato leporello es la coherencia con el tema del libro: los monumentos. Algo queda suspendido en el aire, surge el recuerdo de aquellas series de tarjetas postales en forma de acordeón y de bordes (pre)picados que vendían en las tiendas de souvenirs, antes de que llegara la fotografía digital, antes de que ocurriera la masificación de los smartphones y las redes sociales. Si bien el formato de Monumento Editado es un poco menor a la clásica postal (12,5 x 9 cm.), conserva algo de ese preciosismo del objeto fotográfico, de la reliquia. El sobre acartonado de color gris con sus inscripciones troqueladas le otorga de hecho ese tipo de solemnidad. Monumento Editado tiene una interesante convergencia entre tema e historia del objeto fotográfico, tiene también una bonita ironía que recuerda la famosa señalización simbólica del artista Robert Smithson frente a sus (no) monumentos: “¡Esto es un monumento!”.

Bajo la lógica indicial del monumento y el contexto fotográfico documental, sería interesante poner el fotolibro de Durán en manos de un lector no familiarizado con su obra: dado que este libro-objeto se apoya en un texto informativo de carácter histórico y, en estricto rigor, no menciona las ficciones digitales, ¿cómo sería su lectura para un espectador desprevenido, un turista idealmente, que, al no tener indicaciones sobre su carácter ficticio, saliera por la ciudad a la búsqueda de estos monumentos?

El corpus de obra de Andrés Durán siempre ha jugado con los límites entre realidad y ficción, entre lo inverosímil y lo plausible. Quizás, esta hipotética situación cerraría performáticamente el círculo, y se cumpliría lo que Durán busca, hacer (hiper)visible lo invisible.