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Darío Villalba. La fotografía como materia pictórica siguiente

Carmen Dalmau

Un azar de sucesos afortunados en su biografía alejó a Darío Villalba (San Sebastián, 1939 – Madrid, 2018) de aquel país de hielo que fue la posguerra española, hijo de institucionalistas y diplomáticos. La elegancia de una Filadelfia a la que el destino le condujo en su juventud llevó a que la historia del patinaje artístico sobre hielo en España comenzara con Darío Villalba, que antes de fotógrafo y pintor fue representante en las Olimpíadas de 1956. Todo nos construye y el movimiento de sus figuras suspendidas —los encapsulados—, quizás provengan de los ejercicios recordados sobre una pista de hielo, rotando, ligero de materia, intentando elevarse.

Su primera exposición tuvo como acogida la Galería Alfil de Madrid en 1957 y ya se oponía a un arte no figurativo mostrado al exterior como la vanguardia modernizadora de una España avanzada, representada en aquel momento por el grupo El Paso. La defensa de un arte figurativo, expresionista, con citas a la tradición pictórica española, desde El Greco a los grabados de Goya y que concluiría ante el Guernica de Picasso, constituye un eterno presente en la obra de Darío Villalba:

Mi vida artística, por las dos orillas del Atlántico, me hizo consciente desde muy joven, que había nacido dentro de una generación destinada no solo a absorber, sino también a rechazar y mi misión era aceptar tradiciones aparentemente opuestas para unirlas en mi propio lenguaje.[^1]

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