Entre las aguas se articula como una investigación visual sobre la tensión entre percepción, conocimiento y territorio a partir de un elemento tan material como inasible: el agua. La sequía que afectó a Galicia en 2017 actúa como detonante de una reflexión más amplia sobre la fragilidad de los sistemas naturales y sobre cómo las crisis ambientales hacen emerger formas alternativas de relación con el entorno. En este contexto, la práctica del zahorismo introduce una fisura en el régimen de lo visible, proponiendo una sensibilidad que no depende exclusivamente de la evidencia empírica.
El encuentro con la radiestesia permite a la autora desplazar la fotografía hacia un territorio ambiguo, donde la imagen deja de ser registro para convertirse en ensayo perceptivo. La figura del zahorí opera como mediación entre cuerpo y paisaje, entre intuición y materia. Este desplazamiento resuena con la parábola de David Foster Wallace en This is Water, en la cual lo evidente se vuelve invisible por su propia obviedad: el agua como entorno total que, precisamente por su omnipresencia, deja de ser percibido.
Desde esta perspectiva, el proyecto no busca ilustrar la radiestesia, sino activar sus implicaciones epistemológicas. La distinción entre ciencia y pseudociencia, ampliamente discutida en la obra de Paul K. Feyerabend, aparece aquí como un campo poroso donde el conocimiento no puede reducirse a un único método. La apelación a formas de percepción no normativas no implica una negación de la ciencia, sino una ampliación del régimen de lo cognoscible, donde el mito funciona como estructura de pensamiento y no como su contrario.
El agua se convierte así en un operador simbólico y material. No aparece únicamente como elemento representado, sino como huella: erosión, cavidad, fósil, flujo subterráneo. Su presencia se inscribe en el territorio como memoria geológica y cultural, conectando con hipótesis controvertidas como la “memoria del agua” formulada por Masaru Emoto o Jacques Benveniste, que, más allá de su validación científica, operan aquí como metáforas sobre la persistencia de la información en la materia.
Entre las aguas puede entenderse como una contranarrativa del territorio. Frente a una visión extractiva que reduce la naturaleza a recurso, la obra propone una lectura relacional en la que el cuerpo humano es también parte del sistema de flujos. La radiestesia, más que técnica, funciona como metáfora de una atención expandida, capaz de percibir aquello que no se ajusta a los marcos de lo visible.
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