La historia de Nueva Galicia se activa a partir de un gesto aparentemente menor: el encuentro casual con descendientes de gallegos en la Amazonía peruana durante un viaje vinculado a la búsqueda de localizaciones cinematográficas de Werner Herzog. Ese episodio funciona como punto de entrada a una investigación que se expande durante casi una década y articula una lectura del ciclo del caucho y sus implicaciones económicas, políticas y territoriales.
Desde su primera aproximación, el proyecto se despliega como una constelación de desplazamientos geográficos e históricos. Las trayectorias de migrantes europeos en Iquitos se entrelazan con flujos globales de capital asociados al látex, mientras la historia del caucho se organiza como circulación entre la Amazonía y Europa. Los descendientes gallegos funcionan como síntoma de dinámicas económicas más amplias.
El proyecto se estructura mediante una lógica de acumulación que evita el cierre interpretativo. Fotografías, archivos, mapas, material publicitario, atlas botánicos y documentos históricos conviven sin jerarquía, configurando un dispositivo que tensiona las fronteras entre imagen, evidencia y narración, sin responder a una única línea explicativa.
Uno de los ejes centrales es la relación entre economía extractiva y desplazamiento territorial. El auge del caucho reorganizó la cuenca amazónica, atrajo capital europeo y estableció sistemas de explotación basados en coerción laboral y violencia estructural, mostrando cómo los ciclos económicos producen formas de asentamiento, trabajo y desaparición.
La posterior transferencia de semillas hacia los jardines botánicos de Kew introduce un desplazamiento decisivo: el recurso no desaparece, sino que se reubica, alterando el equilibrio económico amazónico.
El proyecto articula una lectura crítica de la modernidad industrial como sistema de circulación desigual de recursos. La movilidad de semillas, cuerpos y capitales opera como dispositivo de reorganización global en el que las periferias se reconfiguran según intereses de los centros económicos.
Metodológicamente, el trabajo transita desde el diario de viaje hacia una investigación documental de mayor densidad, incorporando antropología, historia económica y botánica. Este desplazamiento amplía el campo de trabajo, donde la fotografía convive con archivos y procesos de edición complejos.
El trabajo de campo en la Amazonía introduce una dimensión situada: organización de viajes, selección de materiales, entrevistas y acceso a instituciones locales configuran una práctica que excede la toma fotográfica y se inscribe en una economía ampliada de producción de conocimiento.
La dimensión histórica incorpora episodios de extrema violencia en el Putumayo bajo compañías extractivas a comienzos del siglo XX. Sistemas de esclavitud, tortura y exterminio indígena han sido desplazados de los relatos oficiales del desarrollo económico.
Instituciones como el Real Jardín Botánico de Kew introducen una paradoja: espacios de patrimonio científico forman parte de redes que facilitaron el desplazamiento colonial de recursos, tensionando memoria institucional y violencia estructural.
La estructura fragmentaria de la película y el libro refuerza esta lógica de discontinuidad, oscilando entre escalas macro y micro, desde infraestructuras globales hasta experiencias individuales conectadas por relaciones históricamente contingentes.
En última instancia, Nueva Galicia interroga la construcción de la historia como sistema de jerarquización de gestos. Acontecimientos aparentemente menores, como el traslado de semillas o encuentros fortuitos, pueden tener consecuencias estructurales en economías globales, desplazando el foco hacia microdinámicas constitutivas del devenir histórico.
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