anterior cerrar

Fotolibros para niños: narrativa en imágenes siguiente

Ana Garralón

Una serie de fotografías no es un libro.

Tana Hoban, Regarde bien (Les trois ourses, 2001)

En los años 60, la fotógrafa norteamericana Tana Hoban presentaba sus primeros fotolibros a Susan Hichrsman, editora en Macmillan. Después de varios intentos fallidos, dos libros, uno sobre mirar y otro sobre formas y objetos, fueron finalmente impresos. En sus memorias, Hoban recuerda cómo una experiencia en la escuela Bank Street de Nueva York marcó los inicios en la realización de sus trabajos para niños. En una ocasión les preguntaron qué habían visto en el camino hacia la escuela, y dijeron: “Nada”. Les entregaron unas cámaras fotográficas y, detrás del visor, empezaron a descubrir un mundo que parecía escondido. “Esta historia me impresionó tanto que yo misma empecé a preguntarme: ¿qué es exactamente lo que hay en este lugar que no veo? […] Todos mis libros, a excepción de media docena, nacieron a partir de similares percepciones de los espacios cotidianos y fueron creados para dar a los niños un sentido de las relaciones verbales o los conceptos”.…

Para seguir leyendo, regístrate a LUR o inicia sesión

Disfruta gratis de los mejores contenidos sobre fotografía

Este contenido solo es accesible para los lectores registrados. Regístrate en unos segundos y podrás acceder de manera inmediata. Es gratis, fácil y rápido. Si ya estás registrado, inicia sesión para seguir navegando con normalidad.

 

Regístrate