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Elevar la tierra, desaparecer 

Ros Boisier

En la memoria de los paisajes mineros se manifiesta el impacto de su pasado extractivo. La visión sobre estos enclaves ha estado mediada durante siglos por la explotación de sus recursos minerales. La degradación ambiental, ocasionada por la actividad minera, perdura en el tiempo y somete al territorio alterado a un estado de permanente y silenciosa transformación ligada a residuos y desechos que reducen la vida.

Los paisajes mineros son lugares donde la intervención humana es contundente, pero su representación es enrevesada. La dificultad de documentar o narrar lo percibido en ellos motiva a Antonio Guerra a crear estrategias artísticas que desafían la mirada tradicional del paisaje contemporáneo e indagan en las relaciones entre tecnología y medioambiente. Desde una perspectiva expandida de la fotografía, la experimentación con la imagen-objeto le permite plantear reflexiones interdisciplinares a problemáticas actuales en torno a las transformaciones del territorio y a los procesos postextracción, temas que interactúan con la transitoriedad de las imágenes y sus procesos de materialización y desintegración.

En Elevar la tierra, desaparecer[^1] las huellas del pasado se advierten en los restos visibles que Antonio Guerra recoge de escombreras y balsas de diferentes explotaciones mineras, como Gran Corta de Fabero (León) y Mina de Riotinto (Huelva). Los hallazgos en estos lugares que el artista recorre y fotografía se reconfiguran con tintas, soportes y mecanismos de producción de imágenes que se vinculan a las modificaciones del paisaje y que activan la creación de obras procesadas con materiales orgánicos y químicos que se integran a un sistema escultórico complejo: imágenes-objeto en transición que se retroalimentan conceptual y materialmente con lo que significan y representan a la vez que cuestionan sus propios mecanismos internos.

Con los dispositivos escultóricos de Elevar la tierra, desaparecer Antonio Guerra propone un nuevo imaginario de los paisajes mineros, analiza su transitoriedad y proyecta un futuro de rehabilitación y resignificación para esos territorios.

[^1] Elevar la tierra, desaparecer fue el proyecto ganador de la Beca Antón 2021.

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