anterior cerrar

Picnos TshombéGloria Oyarzabal siguiente

Picnos_Tshombe_01Picnos_Tshombe_02Picnos_Tshombe_03Picnos_Tshombe_04Picnos_Tshombe_05Picnos_Tshombe_06

Picnos Tshombé: piezas de la Historia, piezas de una historia

Enrique Lista

La reseña sobre un fotolibro con investigación histórica de fondo corre el riesgo de convertirse en un relato-resumen de los hechos investigados. A esto se apareja el riesgo de suponer que su interpretación requiere, como condición imprescindible, el conocimiento previo de esos hechos.

En la práctica, ni siquiera el periodismo puede contar con esa ventaja, pero tampoco estamos ante una publicación periodística, aunque incluya material de archivos de prensa. Excepto título y créditos, todos los textos son presentados como citas o recortes de prensa, mientras que las imágenes tienen procedencias más diversas. La combinación de todos estos materiales puede, obviamente, ser descifrada con mayor profundidad a partir de una serie de datos históricos, pero aún sin ellos tienen ya una textura lo suficientemente elocuente. Es precisamente entretejiendo materiales diversos como Gloria Oyarzabal encuentra el modo de construir su propio relato no-periodístico, con tiempos no condicionados por la inmediatez, que permiten la profundidad de la reflexión y evitan dar por asumida la ficción de que el relato es emitido por un testigo imparcial.

Cierta particularidad de este fotolibro permite un juego de lectura que desmonta esa presunta imparcialidad, al tiempo que nos da desde el principio una clave para su interpretación: unido a la guarda inicial, se sitúa un cuadernillo desplegable, de un papel similar al de periódico. El cuadernillo contiene traducciones al inglés de los recortes de prensa española que irán apareciendo en las páginas principales (información que, convencionalmente, se situaría al final), pero antes de eso comienza con los dos únicos recortes de prensa extranjera. El contraste y la parcialidad de los observadores es más que evidente, algo que se acentúa con un inteligente guiño inicial: Por la particular situación del cuadernillo, el primero de sus textos es también lo primero que se lee al abrir el libro, “Tshombe´s spanish hide away”. Más adelante vamos sabiendo más sobre (Moisé) Tshombé, pero en segundo recorte de prensa extranjera podemos tener ya algunas pistas: “…he planned his come back in the seclusion of an elegant suburb of Madrid.”

Después del cuadernillo, en la tripa, se alternan diversos recursos de composición: Fotografías a sangre, algunas a doble página. También a doble página, aunque no a sangre, planchas de La Vanguardia y el ABC sin recortar. Ocupando otra página, la primera de la Estética de la desaparición, en la que Paul Virilio nos habla de la picnosis, para darnos una clave del título de Oyarzabal. Algunas secuencias de fotografías y/o fotogramas, que producen impresión cinematográfica, también cuando dos fotografías similares aparecen en páginas sucesivas. Algunas dobles páginas con distribuciones irregulares pero equilibradas de imágenes (fotografías, postales, sellos) y recortes de prensa, con un uso generoso de las áreas en blanco…

Lo espacios vacíos, que rodean a una información fragmentaria, son gráficos pero también discursivos. Van completándose en una interpretación que también puede ser fragmentaria, pero que mantiene uno (o varios) hilos narrativos. Podemos intuirlos con apenas describir de forma esquemática algunas fotografías.

Veamos: un explorador blanco (el Dr. Livingstone, supongo); un tatuaje de alambre de espino sobre piel negra; una leona disecada (¿en un colegio?); Tintín en el Congo; un niño blanco que mira a un hombre negro desde su carrito; la selva; hombres armados; un hombre negro con uniforme diplomático que camina acompañado cerca de un coche con matrícula de Madrid; el mismo hombre sentado en un banco, delante de una casa lujosa y en su vida cotidiana (incluyendo visita a los toros); un avión, la mesa de un restaurante, un hotel en Mallorca; lugares en los que el hombre ya no está; una vuelta a los paraísos, naturales, pintados y publicitados; europeos allí, africanos aquí, unos tomando el sol, los otros con mantas cargadas; un juego positivo-negativo, blanco-negro; una columna que ha desaparecido (resta un apoyo a la interpretación)…

Los silencios tienden a desaparecer con la lectura de los textos intercalados a medida que vamos accediendo a más datos sobre el tema: un episodio del proceso de independencia del actual Zaire, anterior Congo Belga, que afectó de manera lateral a España. Añadamos a ellos algo de investigación paralela para dibujar la circunstancia histórica.

Desde que Leopoldo II de Bélgica declara el Estado Libre del Congo bajo su personal soberanía en 1884, a esta paradoja lingüística no dejaron de sumarse otras más dolorosas: un régimen colonial de los más estables en el áfrica subsahariana (un equilibrio entre administración, iglesia y sociedades mercantiles) frente a las denuncias casi desde sus inicios por la explotación de los indígenas; o la relativa industrialización y lo más parecido a una clase obrera que podría encontrarse en el continente, frente al protagonismo de una escasa burguesía en la construcción de cierto ideario nacionalista. Un condensador demasiado cargado como para que el proceso de independencia del país fuese tranquilo. Al lado de actores principales, Kasavubu y Lumumba, también se sitúa el citado Moisé Tshombé, bajo cuyo mando se declara la independencia de la región de Katanga y que tendrá más tarde el control de todo el país, aunque por un breve período de tiempo. Tras la intervención internacional ante una situación convulsa (guerra civil y violencia, también contra los blancos), el final es el de otras historias similares: golpe de estado y toma del poder por el general Mobutu. Tshombé es depuesto y regresa a un exilio ya ensayado en Madrid, desde donde prepara su regreso. En 1967 el avión en el que viajaba a Mallorca es secuestrado y desviado a Argelia, donde permanecerá encarcelado hasta su muerte, dos años después.

El relato de Gloria Oyarzabal se articula con fragmentos de otros relatos, piezas de la Historia que funcionan como piezas de una historia que podemos calificar de metanarrativa: transcurre añadiendo capas a la narración de los hechos, editando, contrastando y cuestionando en un mismo movimiento el material documental con el que se construye. La distancia con esos hechos se hace consciente, al tiempo que permite la reflexión y la crítica. Se hace evidente que las voces blancas con las que hablan los documentos manejados no son precisamente las de un coro infantil. Para ellas el tema no era neutral o irrelevante, aunque hoy se sitúe en la inmensa zona invisible de la memoria histórica. También por experiencia propia, intuimos que la memoria y el olvido van de la mano, entre recuerdos fragmentarios y grandes áreas de vacío. Tal vez hayamos leído Tintín en el Congo en nuestra infancia, pero no tendremos la última página en nuestra memoria visual. Nos quedará apenas un buen recuerdo de las aventuras del personaje, independiente de los detalles, pero los detalles importan. Tanto lo recordado como lo olvidado nos afecta ahora.

El último retrato del fotolibro, el único de un hombre blanco en solitario, es el del general Franco. En este 2018 en el que se publica Picnos Tshombé suceden en España algunos hechos que podrían servir para argumentar en favor de la actualidad de los olvidos históricos voluntarios.