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La experiencia de caminar la montaña siguiente

Ros Boisier

Encuentro con Eduardo Marco Miranda

Eduardo Marco Miranda utiliza el caminar y la fotografía para investigar la relación entre el ser humano y la naturaleza. En su experiencia artística el caminar es un modo de descubrirse en el eco que la naturaleza (como paisaje) le enseña y que él recibe como un incentivo esencial para el conocimiento, tanto para el desarrollo de su obra como para el aprendizaje de sí mismo. El trabajo fotográfico de Marco Miranda es crítico con el proceso de antropización de la naturaleza y la representación visual del monumento natural. Su mirada sutil tensa, con delicadeza y distancia, la dualidad del paisaje entre la resistencia del imaginario sublime y la toma de posesión del imaginario recreativo. Su discurso ofrece una visión actual y alternativa a la representación simbólica de la montaña que hemos heredado de una manera de ver y entender el mundo que hoy nos queda demasiado lejos.

¿Cómo concibes tu investigación y práctica artística en relación a la acción de caminar por la alta montaña? Del mismo modo, ¿de qué manera conviven la experiencia artística con la búsqueda personal y cuáles son los límites y riesgos que asumes para llevarlas a cabo?

Caminando por la alta montaña es el modo en que comienza el desarrollo de mi práctica artística. A raíz de la continuada práctica del montañismo me pregunté a mi mismo por qué sentía atracción hacia este territorio. Así que traté de dar respuesta a esta motivación personal a través de la investigación artística con la intención de descubrir qué es lo que hay más allá del paisaje de montaña. Este interés se materializa en una investigación doctoral que se enmarca dentro de la búsqueda de un lugar común entre el arte y la vida como puesta en valor del límite existente entre la experiencia artística y la experiencia física en el paisaje. La singularidad del caminar como práctica se confirma como el modelo de comportamiento elemental para la vivencia del paisaje de montaña. Andar es la forma de conservar vivas las características imprescindibles de este medio, y transitarlo es la manera de llegar a comprenderlo realmente.

Mi modo de obrar ha evolucionado a la hora de distinguir cuándo, cómo y por qué camino. Por un lado existe una búsqueda personal, en la que la actitud en el caminar se asemeja más a la de un flâneur de las zonas no urbanizadas, que en el contexto de lo sublime que proporciona la montaña tiene la pretensión de encontrarse a sí mismo, o más bien, la de crecer sobre sí mismo. Y por otro lado existe un uso del caminar como una herramienta que, a la hora de realizar un proyecto, sirve para conocer in situ una determinada atmósfera construida en torno a un lugar concreto. Esta postura ante el acto de caminar se asemeja más al de un Stalker contemporáneo donde la misma disposición de encontrar el camino se vuelve un motivo en sí mismo. Una actitud que utilizo en mi práctica artística para interpretar los diferentes motivos que se van presentando durante el recorrido, para adquirir el conocimiento útil que genera la estética del caminar.

Te identificas como alguien que habita la naturaleza de forma consciente y no como alguien que la interviene con su presencia. ¿Cuál es la perspectiva social, cultural y artística en la que indagas al respecto del vínculo entre el ser humano y la montaña? ¿Por qué?

Habitar conscientemente la naturaleza implica saber y conocer por qué estas allí y qué posibilidades existen para poder desenvolverse en ese medio. Para ello trabajo a partir de una unidad compleja de significado como es el paisaje. Para abordarlo es necesario, documentarse sobre el imaginario que ha fabricado la experiencia perceptiva de los individuos en ese contexto y vivir la experiencia de ese paisaje introduciéndose de manera física en el mismo. Entender, sentir, pensar y obrar con conocimiento del marco en el que se vive la experiencia es la forma de habitar y de existir en el paisaje con la que trabajo. El paisaje no solo se ve, sino que es un entorno vital completo, una atmosfera en la que uno entra para percibir diferentes elementos a su alrededor en un todo integrado. Un escenario en el que los individuos proyectamos nuestros sentimientos, identificándonos personal y socialmente con el entorno, hasta el punto de que el comportamiento que desarrollamos en él se puede inducir culturalmente y conducir políticamente. El paisaje es como una gran escenografía total en la que su vivencia se aprehende a través de la interpretación de diferentes referencias y significados que se asientan en el bagaje mental de los actores. En el contexto natural de la montaña la experiencia perceptiva de los individuos fue inventada por la ilustración y el romanticismo. Estos últimos, diseñan una performance para relacionarse con el territorio de la montaña que, entre otras cosas, consiste en identificar emociones en los diferentes efectos atmosféricos. La finalidad de mi trabajo artístico es poner de manifiesto estos comportamientos adquiridos a través del arte y la cultura para ponerlos en duda buscando los diferentes desfases culturales y/o sociales que puedan existir entre la ideación de un lugar concreto y su experiencia real. La forma de materializar este ejercicio de mediación es a través del ensayo fotográfico, como un modo de hacer llegar estas diferentes consideraciones que intervienen el marco conceptual a los receptores del estudio.

Durante el desarrollo de este procedimiento de trabajo he observado que existe una crisis en la representación del paisaje contemporáneo que es necesario resetear. El concepto de imagen idílica de los lugares ya no es tal, si es que alguna vez lo fue, dado que la antropización del paisaje ha generado unas distorsiones que es necesario incorporar al canon. El escenario de montaña como paradigma de la construcción del paisaje en Europa es un contexto que nos va a permitir observar cómo se articulan las claves de futuro que nos puedan facultar para entender nuestra relación con los lugares de forma genérica en cuanto a los retos estéticos que plantea la contemporaneidad. De esta forma, los proyectos que realizo se configuran como una especie de informes, un work in progress que investiga las transformaciones ambientales, políticas y socioeconómicas en áreas no urbanas.

Entiendes el caminar como una herramienta corporal que incorporas a tu metodología de trabajo. ¿Podrías explicarnos cómo tu experiencia física cobra sentido en tu obra fotográfica, de qué manera se manifiesta como imagen o en otros elementos gráficos que te permitan construir discurso?

El cuerpo es como un filtro que al atravesar el espacio permite al individuo obtener conocimiento fenomenológico y simbólico del territorio, por lo que la actividad de caminar a través del paisaje proporciona la posibilidad de llevar a cabo un mapeo sensorial del espacio y de asignar valores simbólicos al territorio. Desde esta perspectiva, el paisaje se entiende como un lugar para la acción, donde la experiencia física de un itinerario efímero cobra sentido a través de la documentación fotográfica. Asimismo, el paisaje como concepto cultural es referenciado directamente al conocimiento que lo produce. O lo que es lo mismo, a la interpretación y representación del entorno por parte de diferentes grupos sociales y culturales a lo largo de la historia. Por esta razón, cuando somos capaces de calificar un paisaje de majestuoso, es porque anteriormente ha habido un proceso de analogía entre la imagen y la realidad. Una mediación que se ha desarrollado en torno a una imagen cliché que organiza de manera estética nuestra experiencia sensible en el territorio. La justificación que articula la construcción de mi discurso actúa en el intersticio que se genera entre la concepción de la imagen y la experiencia in situ, siendo el concepto de paisaje el que ofrece este todo integrado.

La metodología que utilizo me ayuda a comprender la configuración del paisaje de un lugar concreto en primera persona a través de los elementos que lo constituyen. Llevo a cabo un proceso de inmersión en el lugar para observar y analizar una atmósfera determinada, y documentar al igual que un observador/participante, como los individuos experimentan de forma adquirida su relación con ese contexto. La documentación fotográfica que resulta de este proceso metodológico actúa como registro de los comportamientos que se producen en un escenario definido. Una performance sintetizada en forma de imágenes que se articulan al igual que un texto para producir un discurso. Y es aquí donde la experiencia física y la obra fotográfica realizan un acto de arbitraje que utiliza la información visual para condicionar la experiencia del espectador, y futuro actor, en ese mismo paisaje. El trabajo se fundamenta en la facultad que tienen las imágenes para poder orientar la percepción de la realidad, con la convicción de que pueden ayudar a interceder en la relación que los individuos tienen con ese escenario. Lo que me interesa de la fotografía es su capacidad para llegar al espectador a través de un ejercicio visual de reflexión que catalogue la performatividad de los individuos en el entorno, y que a través de la capacidad mediadora de las imágenes pueda transformar determinados comportamientos distorsionantes. Un proceso de mediación que finalmente deviene en cuestión política. Así que uno de los motivos por los que utilizo la fotografía para realizar proyectos artísticos es por su potencial para la transformación psíquica del imaginario colectivo público. Mi trabajo se articula bajo la certeza de que la representación modela nuestra experiencia hasta el punto de poder llegar a transformar la realidad. Y es por ello por lo que trabajo para construir un discurso crítico de lectura política de las imágenes, que pueda llegar a transformar de alguna manera la subjetividad social del pensamiento contemporáneo.

¿Cuáles son las referencias teóricas o visuales con las que sueles acompañar el desarrollo de tus proyectos? ¿Cuáles han sido determinantes para elaborar el marco conceptual que empleas para tus investigaciones?

Vengo de la escultura. En 1968 Rosalind Krauss escribió su fundamental relación de La escultura en el campo expandido en la que proclamaba la desmaterialización de la obra de arte. Aprovecho esta dilatación del arte abierta por ella para llevar a cabo el desarrollo de mis proyectos de una manera interdisciplinar donde se combinan en un mismo nivel referencias teóricas y visuales. Como artista e intruso suelo acercarme a diferentes campos del conocimiento, tales como la geografía, la antropología, la historia (de la fotografía), ecología etc. para utilizar lo que más me interesa de cada una de ellas en el desarrollo de mis trabajos de investigación. La interdisciplinariedad me ayuda a evidenciar las relaciones de dependencia que existen entre las imágenes y la actividad humana, para plantear una visión crítica del presente que ayude a la herramienta fotográfica a proyectar en el futuro. Una permeabilidad de los límites del arte que genera un conjunto de relaciones que amplífican el marco conceptual de contenidos en el que referenciarse.

Cuéntanos sobre la importancia de la dualidad en Geografía del monumento natural, ¿qué significado tiene y qué deseas cuestionar con ella?

Los conceptos antagónicos son una forma de explicar la experiencia del paisaje moderno en la relación del hombre con la naturaleza. Todo fenómeno del que somos conscientes posee una cualidad que solo se puede definir en función de otras y su contraria, de manera que la realidad provoca una impresión si es relativa. Existe una dualidad clásica en el paisaje de montaña que configura esta unidad de impresión relativa mediante el vínculo que se genera entre sus cumbres salvajes y el llano domesticado urbano. Esta relatividad entre las partes conforma la unidad estética de su imagen. Así, los valores polarizados clásicos del paisaje de alta montaña se presentan mediante la doctrina romántica de lo sublime. Este sentimiento que combina terror y satisfacción da significado a su atmósfera vivencial. Un tipo de actitud que fue puesta de moda por el romanticismo, al establecer un comportamiento de ‘búsqueda’ del riesgo por sí mismo como la forma de actuar en ese contexto. Conducta que proporciona al hombre el placer contradictorio que se descifra mediante la lógica del oxímoron que configura lo sublime. Otro rango de lectura que diseñaron los románticos para el sentimiento de lo sublime natural moderno se interpreta en términos de ‘desafío’ a la naturaleza. Un planteamiento ya caduco, dado que a día de hoy enfrentarse a la naturaleza para demostrar la supremacía del hombre se muestra como un acto de ensañamiento, un comportamiento patético y quijotesco. Actualmente la naturaleza se presenta como una Mater Dolorosa, puesto que se ha llegado a comprender que el ser humano es un animal nocivo para la vida en el planeta, y se ha extendido un sentimiento de responsabilidad ante su deterioro. Mi proyecto artístico toma sentido en la representación de esta dualidad entre el desafío a la naturaleza y el interés por su protección. Utilizo la fotografía como una herramienta que haga reflexionar sobre la misma, con la finalidad de trasladar al pensamiento social, la producción de un modelo de sensibilidad que a través de la crítica, la ética y la estética, elabore una visión del mundo que respalde un nuevo ideal para la naturaleza.

Mi obra trata de construir un marco en el que la cualidad del dualismo que configura la experiencia del paisaje de naturaleza tenga que desplazarse de una concepción de la Tierra como un ‘Hábitat’ hacia una noción del Planeta como un ‘Hogar’, para aportar un equilibrio entre la empatía y la abstracción hacia la vida. Este nuevo concepto de ‘Hogar’ hace que sea necesario buscar nuevas cualidades a la experiencia de lo sublime. Una resignificación del espacio salvaje en espacio civilizado que adquiere un carácter político y se referencia directamente en los indicios que señalan los problemas medioambientales. Así, el arte del paisaje es el que ha de trabajar en esta transformación de la sensibilidad actual para conseguir edificar una poética de la naturaleza que tenga un anhelo más integrador.

Cuéntanos algo sobre la exposición Geografía del monumento natural

Como resultado de la ayuda de creación e investigación artística Ramón Acín que promueve la Diputación Provincial de Huesca, he desarrollado un proyecto de investigación sobre la relación que existe entre el turismo y la experiencia de la naturaleza. Este trabajo es un ensayo fotográfico que indaga en cómo el accidente geográfico singular se ha convertido en un producto cultural fuente de la explotación industrial del turismo. Un caso de estudio que consiste en la documentación fotográfica de una selección de lugares en la naturaleza que son significativos y representativos de un conjunto de identidades. La exposición razona sobre cómo la explotación del paisaje natural en su dimensión de espectáculo conlleva un proceso de antropización sutil del territorio, así como revela las condiciones sociales del trabajo como una manera de testimoniar la condición postfordista de estos monumentos. El proyecto observa cómo la cultura del bienestar está subvirtiendo partes cada vez más grandes de la naturaleza para atraer al turismo urbano, y como construir un paisaje a la medida de estas necesidades puede generar un romanticismo devaluado de masas, donde el paisaje se banaliza y pone en cuestión la profundidad de la identidad de muchos lugares, al emerger un territorio homogeneizado que engarza con las tendencias generales del ocio globalizado.

No se trata de fabricar nuevas postales de vistas singulares, sino de evidenciar la relación entre lo que se muestra en la imagen y todo el trabajo (la industria) que se oculta detrás de esa construcción cultural. Se trata entonces, de ofrecer una representación del monumento natural que muestre lo que no se ve tras la celebración de lo lúdico que ha construido la modernidad para el paisaje de montaña. El trabajo y la clase trabajadora están en la base de la representación de las postales que hablan de victorias y vencedores en la montaña, y de fines de semana placenteros en la naturaleza.


Encuentro con… es una sección que a través de entrevistas breves acerca a nuestros lectores la obra de nuevos referentes visuales que poseen un trabajo fotográfico de valor y relevancia contemporánea.

¿Conocías el trabajo de Eduardo Marco Miranda? ¿Qué te ha parecido la entrevista? Si te ha gustado (o no) lo que acabas de leer, puedes hacérselo saber a Ros Boisier y a nuestros lectores expresando tu opinión dejando un comentario.

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