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Todo lector es culpable, todo texto es asesino siguiente

Martín Bollati Comentarios

Un estudio de ‘Con toda la muerte al aire’, de María Eugenia Cerutti

I. INTRODUCCIÓN

En su estructura clásica, el género policial presenta un enigma por resolver y a alguien encargado de hacerlo. En general hay que descubrir la identidad del criminal para resolver el caso. En otras ocasiones esta información viene dada y toca desvelar otro elemento faltante: la identidad de la víctima, el arma del crimen, los motivos del asesinato, etc. Aquello que no viene dado es lo que promueve la narrativa en el policial: siempre hay alguien que busca algo (la definición sintética es de Ricardo Piglia). Esa es la fuerza que produce su condición de lectura. Quien lee financia la investigación con sus horas para encontrar lo pendiente. Cada palabra e imagen en este género puede albergar información no evidente, pero que conectada conduce potencialmente a una resolución. El género policial propone una forma de leer basada en dos ejes: la conexión y la sospecha.

En este texto les presento el caso del trabajo editorial del libro Con toda la muerte al aire,[^1] de María Eugenia Cerutti, publicado por SED editorial en 2021. Para hacerlo narraré los hechos tal cual sucedieron.

II. UNA NOCHE DE VERANO

Vi el trabajo de María Eugenia por primera vez en una exposición en la ya extinta galería Alimentación General ubicada en el barrio de Abasto en la Ciudad de Buenos Aires en el año 2018. Era una noche tibia, lo recuerdo porque la sala de la exposición estaba con las ventanas y puertas abiertas y porque había cerveza en vez de vino. Este parece ser el verdadero signo que determina efectivamente el principio de una estación y el fin de otra en Buenos Aires. El vino es del otoño, del frío y de las noches abrigadas. La cerveza es en las veredas, en shortcitos, y en general se bebe para bajar el calor. Así se anuncia el principio del verano de nuestra ciudad. Esa noche, en la ya mencionada galería, se exponían una serie de trabajos producto de las clínicas de obra dirigidas por Agustina Triquell. El trabajo de María Eugenia presentaba distintas aproximaciones. Originalmente, perseguía la pista de un feminicidio cometido en la década del cincuenta en Buenos Aires cuya repercusión mediática había sido hiperbólica. Lo hacía con material de archivo intervenido, con fotografías propias de los lugares del caso, con citas a un libro anteriormente publicado y con imágenes publicadas en los periódicos de aquella época. Supe ahí nomás que quería publicarlo. Digamos que olí un libro y que probablemente esa cerveza de más que había tomado me envalentonó para sugerirle a María Eugenia mi plan. Desmedido como puede ser mi entusiasmo, también lo es el talento de esta fotógrafa argentina, a quien hoy llamo amiga. Citar algunas de sus fotos sería citar la historia de la fotografía reciente en Argentina. En todo caso, sellamos una intención esa noche calurosa y ya había un libro sucediendo.

III. CRONOLOGÍA DE LOS HECHOS E INFORMACIÓN DEL CASO

Crimen: febrero de 1955.
Trama policial: febrero-abril de 1955.
Bombardeo Plaza de mayo: 16 de junio de 1955.
Derrocamiento Perón: septiembre de 1955.
Desaparición cadáver Evita: noviembre de 1955.

Víctima: Alcira Methyger.
Asesino: Jorge Burgos.

3 destinos – 60 Km.
8 partes de un mismo cuerpo – 48 Kilos – 1 mujer.
Cabeza – Muslo 1 – Muslo 2 – Pierna 1 – Pierna 2 – Mano 1 – Mano 2 – Torso.

IV. DOCUMENTO

Esto que describo a continuación es una copia fiel del documento titulado CTLMAA – Ficha técnica y conceptual cuya última modificación figura realizada el día 6 de noviembre de 2020 a las 15:59 horas. En él están vertidas todas las notas directas, sin intervención, que evidencian las conversaciones que mantuvimos con María Eugenia Cerutti durante más de un año alrededor del proyecto para su libro y algunas derivas que luego no fueron exploradas, pero que como todo descarte en el proceso, son fundamentales para aseverar la decisión y el camino final que toma un libro. No encuentro mejor momento ni género para convocar la maravillosa cita del escritor polaco Stanisław Lem que sintetiza a la perfección este suceso: “Cada libro es la tumba de un sinfín de otros, eliminados y desplazados por él”.

‘CTLMAA – Ficha técnica y conceptual’

‘Statement’ libro
El policial que no busca al asesino, ni a  la víctima, ni el arma del crimen, ni al testigo. El foco se pone en el lector: con su lectura posibilita la trama y su conclusión. El agente social que avala, consumiendo y en consecuencia naturalizando, el feminicidio. 

Detalle: Jorge Burgos era un gran lector de novelas policiales. En su mesa de luz se encontraron dos novelas: Del asesinato como una de las bellas artes, de Thomas de Quincey y …

Gesto editorial
1
Empezar el libro con la siguiente frase: Todo lector es culpable,
Terminar el libro con esta otra: Todo texto es asesino.
Referencia“Todo espectador es un cobarde o un traidor”.
La hora de los hornos, de Pino Solanas.
La frase es de Frantz Fanon.

¿Somos víctimas o culpables de creer en el texto?

2
Utilizar varias páginas con textos de cartas al lector para situar y rodear al material con las voces de época. Envolver el libro con ‘información’.

Cubierta y tamaño
Referencia: Colección El séptimo círculo.
Tamaño: 10,5 cm x 18,5 cm.
Tamaño de nuestro libro: A definir

Estructura policial
Escenario: Batalla política de clases (peronismo vs. antiperonismo).
Narrador: ¿Jorge Burgos?
Tres historias: Feminicidio – Bombardeo / Cuerpo Evita – Lector asesino.
Tres maneras de destruir.

Epígrafe del libro
—Es mía (dice simplemente). Esa mujer es mía.
(Esa mujer, Rodolo Walsh)

Pensar también la posibilidad de Esa mujer como relato interno en el libro. Como la carta que Burgos encuentra en el libro de Alcira.

La única imagen de Alcira Methyger

Posibilidades de uso: 
1. ¿Fragmentar su imagen alrededor de todo el libro y que se arme solo al final?
2. ¿Comenzar con la imagen de Jorge Burgos cubierta y la de Alcira Methyger descubierta y hacer el proceso de inversión?
3. Trabajar con las variaciones de la imagen de Alcira Methyger en los medios.

Alcira Methyger

La figura de Evita
Pensar de qué manera vincular o dar visibilidad más clara a esta figura en el libro para que no sea tan encriptado solamente a un público argentino. Utilizar la figura de Evita con mayor claridad para darle más universalidad al material. 

Las partes
El libro estará dividido en partes, como el cuerpo del delito. La manera de hacer interactuar esas partes es el rol que el lector tendrá con el libro-crimen. Las partes estarán atravesadas por la voz de un narrador. ¿Al final nos enteramos que es Jorge Burgos quien habla? Esa voz por la que teníamos piedad es en realidad el asesino. 

El norte es armar el rompecabezas. 
El cuerpo como rompecabezas. 
¿Las partes bien armadas sirven?
El cuerpo mal armado tensiona: mezclar las partes,
Los desplazamientos. 
Algo roto no puede volver a armarse igual.
El cuerpo del lector como cuerpo performático.
Al final del documento hay una última anotación, que parece clavada. Dice: La tinta como sangre.

V. EL CURIOSO CASO DEL EDITOR-AUTOR Y DEL DISEÑADOR QUE TRABAJA CON SU VOZ

El libro fue diseñado por Ricardo Báez. Recuerdo comentarle mi idea de utilizar la expresión “Todo lector es culpable, todo texto es asesino” al comienzo y al final del libro. Su respuesta fue hacer una caja y que la frase estuviera dentro de ella y dividida, para permitir que su lectura pudiera funcionar de dos maneras: todo lector es culpable, todo texto es asesino o todo texto es asesino, todo lector es culpable. Esa decisión consolidó el encierro que yo quería proponerle al lector antes de que abriera la primera página del libro.

La referencia gráfica para la cubierta venía de la colección Séptimo Círculo, dirigida por Jorge Luis Borges y Bioy Casares en la década de 1930. El arte de este libro, sus cortes radicales, su condición negativa, sospecho, vienen de ahí, pero dejan la cita lejos. 

Gran parte del libro es texto extraído de los periódicos de la época del caso. Recuerdo haber hecho, en las primeras versiones de la maqueta de este libro, una sugerencias de qué textos poner y dónde a la espera de que Ricardo Báez los diseñara luego. Para montarlos, use directamente los extractos originales de los diarios. La grandeza de un diseñador no radica en el buen uso de las formas, sino en las decisiones que toma para llegar a ellas. Cuando Ricardo Báez vio esa primera versión, en la que los textos extraídos directamente del diario estaban planteados en página me dijo: “yo no puedo diseñar mejor que esto, está perfecto así”. Es curioso, porque fue su autoridad la que nos envalentonó en utilizarlos directamente como venían de la fuente original (la tinta como sangre decíamos…). Al final Ricardo Báez diseño los textos diciendo que los diseños originales eran los diseños que íbamos a usar. Digamos que diseñó con convicción y de un golpe. O que diseñó usando su voz. Como ya no le quedaba trabajo, pues los textos se habían diseñado (brillantemente) solos, me propuso esta complicidad: me dijo que como el texto estaba resuelto, él quería diseñar las imágenes y esto significaba ecualizarlas, usarlas como manchas y tocarlas para profundizar en ese gesto de hacer que la tinta del periódico se leyera de alguna manera como rastro sanguíneo. Entonces detonó las imágenes con contraste y efectos para exacerbarles el drama al máximo que pudiera permitir el uso de una sola tinta. Las hizo gritar.

VI. PUBLICAR COMO CRIMEN

Con toda la muerte al aire es en realidad un libro doble. La cubierta del primer libro tiene un retrato del feminicida Jorge Burgos con sus ojos cubiertos. La cubierta del segundo es una molde dental de la víctima, el elemento que destrabó el caso; la forma en la que fue resuelto. El primer libro termina con la imagen de una boca abierta, gritando. El segundo comienza con la de una boca cerrada, sin poder hablar.

El primer libro es el de las imágenes. Ahí está narrado el caso cronológicamente y mezclado con imágenes que construyen el contexto político agitado de la época.

El segundo libro es el de las palabras. Está ahí la reedición de un texto que escribió Jorge Burgos preso. Una defensa canallesca en la que no negaba el asesinato, pero justificaba sus acciones con argumentos que hoy en día suenan contemporáneos. Ese texto fue publicado por Ediciones B.M. en Buenos Aires el mismo año del crimen, 1955, bajo el título Yo no maté a Alicia. Durante meses fue uno de los libros más vendidos en la ciudad.

Yo no maté a Alcira

¿Es un crimen reeditar un texto sin pedir permiso a la editorial que lo ha publicado si ese texto es la voz de un feminicida que defiende sus actos? ¿Puede un mismo libro ser otro por ser publicado después? ¿Es posible modificar un discurso con solo publicarlo en otro momento y lugar?

VII. ¿FIN?

No hay nada por resolver en Con toda la muerte al aire porque el crimen ya está cometido y resuelto.

Queda solo la lectura para salvar lo que queda. O para terminar de matarlo.


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[^1] Libro que aborda el feminicidio de Alcira Methyger, cometido por Jorge Burgos en Buenos Aires en 1955, y las revueltas que produjo el caso a nivel mediático.

Contenido producido en colaboración con SED Editorial,
sello editorial argentino especializado en fotografía

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