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Carmen Calvo: “Todo tiene imagen” siguiente

Enrique Lista

I

Como recurso para iniciar la entrevista me permito citar un pequeño fragmento de La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera:

El sombrero hongo se convirtió en el motivo de la composición musical que es la vida de Sabina. Aquel motivo volvía una y otra vez y en cada oportunidad tenía un significado distinto; todos aquellos significados fluían por el sombrero hongo como el agua por un cauce. Y puedo decir que aquél era el cauce de Heráclito: “¡No entrarás dos veces en el mismo río!”; el sombrero hongo era el cauce por el cual Sabina veía correr cada vez un río distinto, un río semántico distinto: un mismo objeto evocaba cada vez un significado distinto, pero, junto con ese significado, resonaban (como un eco, como una comitiva de ecos) todos los significados anteriores.

Creo que esta cita puede darnos pie para hablar de los objetos como signos, siempre abiertos a nuevas capas de significado, sin terminar de ocultar las anteriores y sin perder su presencia física. También  en esta línea podríamos situar a las fotografías, en tanto que objetos simbólicos.

Abriendo ya algunas cuestiones que puede acercarnos a tu trabajo, ¿qué punto de equilibrio podría existir entre la capacidad de evocación de las cosas que han tenido cierta vida y la nueva vida que la capacidad simbólica del arte puede darles? Cuando se trata de fotografías, ¿pesa más lo que traen o lo que ponemos sobre ellas?

Mi mundo se define por la pintura. Soy pintora. Mi trabajo reúne símbolos y entre ellos el objeto. Estos objetos los incorporo al campo de la fotografía, y otros como el dibujo, instalaciones, vídeos, música. Trabajo con diferentes objetos que manipulo, como la madera, el vidrio, la cerámica, el hierro. La representación del objeto está ligada al nacimiento mismo de la fotografía. Sin embargo, no constituye un género en sí mismo, como el retrato, la fotografía de viajes o el reportaje. La magia del documento y el desvío del objeto son mi representación en cada proyecto.

Otro de los hilos que puede tomarse a partir de la cita de Kundera es el de pensar como un objeto resignificado (en este caso el sombrero) no deja de ser en ningún momento una cosa. Todos los símbolos tienen su materialidad, aunque en ocasiones pretendan escapar de ella, mostrándola como transparente, y esto es lo que pudo pretenderse en varios momentos de la Historia de la Fotografía.

No hay que olvidar que la fotografía fue utilizada en la pintura desde 1800, como apunte y reflexión por pintores como Monet, Degas, Manet, Cézanne, Sorolla, etc.

“La magia del documento y el desvío del objeto son mi representación en cada proyecto”

En tu trabajo, se diría que nada puede reducirse a la simple materialidad, ni al puro código. Los objetos siempre son algo más que objetos, y las fotografías, particularmente, siempre son algo más que imágenes transparentes: además de ser portadoras de significados, evidencian su materialidad, incluso su calidad táctil. Se abre aquí un amplio arco entre la abstracción del lenguaje y las particularidades de la materia. ¿En qué lugar de ese espectro situarías tu uso de las fotografías?, ¿hasta qué punto te interesa su cualidad como documentos, como contenedores de información y significado, o hasta qué punto te atrae su fisicidad?

El tratamiento que realizo a la fotografía es de pintura, de hecho las primeras fotografías sobre las que trabajé estaban coloreadas. La literatura también influye en el proyecto: contar lo que ves y sientes a tu alrededor. Son documentos básicos. Es donde se produce el encuentro con el objeto. La representación del objeto está ligada al nacimiento mismo de la fotografía, a inventores del nuevo medio como Louis-Jacques-Mandé Daguerre, Willian Herry Fox Talbot…

La fuente de Duchamp tal vez pueda considerarse como un caso canónico de resignificación de un objeto, además de la obra clave del siglo XX, y en ella el lenguaje tiene un papel fundamental: los títulos son una de las claves en los juegos de resignificación que Duchamp nos propuso. En tu caso, ¿Qué peso tienen los títulos de tus obras a la hora de tejer la compleja red de significados que sugieren?

La lectura es la base para reflejar el proyecto. Todo parte de ella. El cine también es una fuente que aprecio y a la que recurro constantemente. Buñuel se nutría de literatura, como la del escritor Benito Pérez Galdós, reflejando ambientes de una sociedad triste, espejos de una España que él llevaba al punto negro. Desvió la magia del documento al objeto.

Los títulos son un campo abierto. El significado… la imaginación. Sin duda, el campo está abierto a la lectura de las miles de posibilidades que puede dar el personaje fotografiado o los grupos.

Si atribuir significado a los objetos tiene algo de acto mágico, algo de fetichismo, también hay algo de magia en el momento de encuentro con los mismos. Aquí llegamos al azar, tan apreciado por los surrealistas, y conectado a tu trabajo por esa vía. ¿De qué manera el misterio de las leyes del azar (o de su falta de leyes) puede motivar tu búsqueda o la del espectador de tus obras?

El azar existe, pero no es tanto en mi caso. Puede llevarte de una historia a otra, pero está dentro del hilo conductor. Mis historias siguen un hilo conductor llamado realidad. La fotografía del siglo XX no abandona sus funciones tradicionales de presenciar la realidad.

En las dos últimas preguntas está implícita la idea de obra abierta, aquella que, según Humberto Eco, se dispone al espectador como una sugestión orientada, un campo de posibilidades de interpretación no acotado, pero que ofrece estímulos para que esta se produzca en múltiples formas. Relacionaría esa ausencia de cierre con el punto de locura que, según comentas en alguna de tus entrevistas, debería mantener la pintura, pero también con la loca verdad de la fotografía a la que aludía Barthes en La cámara lúcida. En ambos casos nos enfrentamos a la rotunda (y rica) presencia de la materia, pero también a su potencia simbólica. ¿Qué grado de no-control de la interpretación permites que se introduzca en tus obras?

No me interesa dar pistas al espectador. No me interesa la obra explicada. Me interesa el contenido de la emoción que le pueda transmitir. Si transmite inquietud, me gusta.

También en tus entrevistas sueles referirte a los personajes de tus obras, lo cual adjudicaría a estas un sentido narrativo que tienen más que ver con la tradición de la pintura que con las diversas formas de archivo que suele ofrecer el arte conceptual. Esto encajaría con el interés especial que tienes en el retrato cuando buscas fotografías antiguas. ¿En qué medida el encuentro fortuito con antiguos retratos fotográficos supone el encuentro con ‘personajes’?, ¿cómo llega cada uno de esos ‘personajes’ a desencadenar su historia en la forma de una de tus obras?

Es la mirada lo que me lleva a ir en busca del personaje o los personajes. La mirada del retrato, tan diferente a la del paisaje, y en mi caso es el objeto el que cierra el relato. El término de fotos antiguas no es el más adecuado. Es la imagen la que te lleva a contar el relato.

Hablando de los motivos que mueven a la búsqueda, si establecemos un arco entre la ambición de construir un cierto atlas del mundo (al modo de un museo arqueológico personal) o el interés por las pequeñas historias, ¿en qué lugar te situarías?

Narradora de la vida.

Al hilo de ese modo de búsqueda que recuerda a Walter Benjamin, pero que también nos puede ayudar a comprender el conjunto de tu obra ¿sería toda recopilación de fragmentos simbólicos una (deseable) tarea sin fin?

Pintura, narrativa.

“Mis historias siguen un hilo conductor llamado realidad”

II

Quisiera ahora abrir la entrevista más allá del comentario de tu trabajo, o incluso más allá de lo que tiene que ver con el terreno del arte. Lo hago con una pregunta sencilla, pero de algún modo relacionada con la anterior: ¿coleccionas algún tipo de objeto, más allá de los que usas en tus obras?

No me gusta coleccionar nada. Como documentación, curiosidad, tengo revistas, libros, algún objeto, sin definir. Sin embargo, me encanta estar rodeada de pintura, presumo de tener verdaderas joyas de amigos, algunos muy conocidos. Esto no lo llamo colección, lo llamo, pasión por la pintura. Citando J. Eduardo Cirlot, “Los objetos pueden ser reales, objetos físicos, o objetos psíquicos. Definiendo a cada cual, contiene necesariamente como elementos inmanentes todos los objetos tratados por la ontología regional”.

Creo que la cuestión del coleccionismo, de algún modo, define una forma especial de relación con los objetos, que no es la del uso (incluyendo el valor de cambio, el consumo y la obsolescencia), ni la del arte (la resignificación estética). ¿Qué papel pueden tener los objetos en nuestras vidas, más allá de su valor de uso o de su valor estético?

Los objetos nos acompañan a lo largo de nuestras vidas. Somos grandes recolectores de objetos, cada persona, y por no hablar de la enfermedad de Diógenes. Los objetos hablan: observemos la pintura desde Goya, Velázquez, Zurbarán… cada uno reflejó el mundo del objeto. No solo la pintura, también el cine, como Maya Deren, o mi preferida La maleta mexicana, Eyes Wide Shut

Ocurre también que en nuestro mundo pesan cada vez menos las cosas y cada vez más sus imágenes, que circulan en múltiples redes. Aquí la fotografía es clave, pero no en su concepción tradicional. Joan Fontcuberta apunta como, en un contexto de sobreabundancia de imágenes, ya no se producen fotografías aisladas para ser guardadas como algo valioso (de nuevo, la actitud del coleccionista), sino que se toman para ser intercambiadas, y adquieren sentido al ser compartidas. ¿Qué relación mantienes con este nuevo modo de circulación de las imágenes, o qué sensaciones te produce?

Las imágenes se siguen conservando: video, teléfono… y no es una actitud de coleccionista, es la imagen la que queremos retener. La técnica cambia. Sin entender mucho, creo que regresaremos al papel. El CD ya casi no existe y se borra todo tipo de documentación. Todo va muy rápido, hay muchos intereses. Utilizo el ordenador como herramienta de trabajo, más rápido, para mandar fotografías, para galerías, etc. Mi mundo es el papel, la fotografía en papel, ya que la utilizo de otra manera en su manipulación: texturas, luz, sombras, dibujar en papel, escribir si puedo en papel y voy al cine… Todo muy a contra corriente de lo establecido.

Si dejasen de guardarse las imágenes como se guardaban las cosas o los recuerdos, ¿crees que las redes que nos comunican nos harían también perder la memoria?

La memoria acompaña al personaje de por vida, otra cosa es que vivamos en un país del olvido, sin memoria.

Equilibro el aparente dramatismo de la pregunta anterior con una nueva pregunta de planteamiento más esperanzador: ¿de qué modo puede verse también en el citado intercambio constante de imágenes una nueva (o no tan nueva) forma de escritura?, ¿cómo podría relacionarse esta forma de escritura visual con la tradición de la pintura (narrativa)?

Lo importante es el contenido. Los escritores escriben con su máquina. A Francisco Brines lo he visto escribir en papel. La pintura visual es lo mismo que la pintura narrativa. Todo tiene imagen, lo que se imagina y se escribe.

En el surgimiento de un nuevo modo de comunicación podemos encontrar ecos de muchos de los anteriores, o incluso curiosos paralelismos en las reacciones que suscitan: mi pregunta sobre la pérdida de la memoria recuerda los lamentos antiguos por como la escritura tendría ese mismo efecto… pero con el tiempo nos ha dado la literatura.  Tal vez los usos narrativos de las imágenes y de las palabras no sean enemigos, después de todo, y tal vez se encuentren en ese complejo terreno común que es la memoria, al que no vienen a suplantar, sino a enriquecer.

Para finalizar, agradecería que nos obsequiases con algunas de las palabras e imágenes que guardas en tu memoria y que pueden ser importantes para ti, sean obras o recuerdos encontrados.

Los recuerdos, no se encuentran, se tienen. Recuerdos personales de niñez (todos los tenemos). Puse alguna frase de mi madre en un cuadro. Me decía: “La pintura la volverá loca”.

Cómo citar:
LISTA, Enrique, Entrevista con Carmen Calvo: “Todo tiene imagen”, LUR, 9 de diciembre de 2020, https://e-lur.net/dialogos/carmen-calvo


Carmen Calvo (Valencia, España, 1950). Definiéndose esencialmente como pintora, utiliza multitud de materiales, objetos y fotografías que manipula en diversos modos y con diversos sentidos, jugando con su capacidad evocadora y de memoria y con su presencia inquietante. Es Premio Nacional de Artes Plásticas 2013 (concedido por el Ministerio de Cultura del Gobierno de España) y académica de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia (2014).

Enrique Lista (Malpica de Bergantiños, España, 1977). Doctor en Bellas Artes (Universidad de Vigo), su tesis versó sobre la introducción de la Fotografía en el Arte Contemporáneo gallego. Desarrolla actividades como artista plástico y docente, además de colaborar en diversos proyectos culturales, como en FFoco Festival de Fotografía da Coruña.

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