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Carlos Losilla
Comentarios 3

AL ABORDAJE 5/6

Termina el verano y van desapareciendo las imágenes que crea, paradójicamente concebidas en un régimen de estricta invisibilidad. En la playa, con los ojos cerrados, las olas y las voces se oyen siempre en la lejanía, llegan como si fueran sombras que no acaban de tomar forma pero tampoco se resignan a desaparecer del todo, condenadas a una existencia meramente mental, a lo que soy capaz de imaginar de ellas. En la cama, por las noches, los acontecimientos del día, o de los meses anteriores, se mezclan entre sí en una rara vigilia ligeramente previa al sueño, en siluetas que no puedo ver pero sí intuir. Mientras camino, o paseo, o hablo, el mundo alrededor aparece y desaparece sometido a una trémula intermitencia, y las figuras se desvanecen en su propio e incesante movimiento. Me gusta esta indefinición constante, esta sensación de estar y no estar, de ver y no ver, que solo es posible si se asocia a la atmósfera del verano junto al mar, y me pregunto si en el fondo no se corresponde con el cine que me ha conmovido y divertido desde siempre, desde que era niño, en aquel otro espacio que ahora recuerdo igualmente acuático: nada ha quedado claro ni se ha mostrado nítido en las pantallas que me han seducido, pues una vez vistas las imágenes han pasado a ser mías y se han abandonado inmediatamente a una laxitud que las ha hecho borrosas, inasibles, en perfecta superposición a los procesos mentales que me sirven para intentar descifrarlas, esa misión imposible.…

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3 comentarios

  1. José María de Orbe dice:

    “No hay ‘artes’, solo un gran foco que emite esos rayos que confunden y ciegan y, en el exterior, unos cuantos intentamos adivinar qué se nos quiere decir con esa actividad incesante”.

    Coincido contigo. La experiencia sensorial es lo que mueve las entrañas.

    “Dejarse seducir” dices también. Si me permites, yo añadiría, y recuperar la ingenuidad perdida. ¡Qué gozo!

    A mí me seduce más un truco visual de Hitchcock, que toda la técnica cinematográfica actual. En su tosca recreación de la realidad hay más verdad.

    Volver la mirada al origen; ser.

    Gracias por tus palabras, Carlos
    Abrazo

    1. Carlos Losilla dice:

      Gracias a ti, José María. Sí, claro, el gozo y el origen: hay que recuperar eso y relanzarlo, repensarlo…

      Un abrazo

  2. nosecualesminombre dice:

    Como un fabuloso mordisco a un bocadillo al pie de una montaña. Nos atraviesa más de lo que lo comprendemos.

    Me fascina ese párrafo final donde, después de quitar el envoltorio, te hallas ante esa misma nada que te sedujo.

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