Apoya
a LUR
anterior cerrar

Imaginar el pasado, recordar lo imaginado siguiente

Ros Boisier

Las imágenes retornan y nos interrogan cuando la emoción y el intelecto reclaman su lectura. Las imágenes nos interrogan en su espontáneo retorno para no olvidar su sentido más elemental. Retornan para dar nitidez al recuerdo difuso asociado a esas imágenes escurridizas que alguna vez fueron percepciones intratables en nuestro intento por retenerlas. Como imágenes, esas percepciones adquiridas por el prisma de los intereses y sensibilidades personales y el aprendizaje cultural pueden ser descritas, nombradas, datadas, contextualizadas para atribuir un significado que nos permita entender por qué permanecen y cuál es su sentido. ¿Por qué recordamos?, ¿por qué no lo hacemos? Marc Augé decía en Las formas del olvido (1998) que “recordar u olvidar es hacer una labor de jardinero, seleccionar, podar. Los recuerdos son como las plantas: hay algunos que deben eliminarse rápidamente para ayudar al resto a desarrollarse, a transformarse, a florecer”. Desconozco si el subconsciente funciona con tal metódica eficiencia cuando se ejerce la jardinería, quiero creer que es así, pues tan delicada tarea no puede realizarse de otra manera que no sea con total esmero. En Miguel Morales (Santiago, Chile, 1985) no veo la figura del jardinero de Augé, aunque le roza en su esfuerzo por crear, con Rewind, un relato sobre los recuerdos y el paso del tiempo con fotografías del álbum familiar de sus padres, que descontextualiza de la función para la cual fueron creadas y resignifica para que dialoguen con las imágenes que él mismo realiza treinta años más tarde.

Rewind fue publicado en 2019 por Ediciones La Visita (Santiago, Chile) como título número dieciséis de la colección El rectángulo. Rewind (rebobinar) es una palabra semilla (en el sentido de Augé) a la que se le permitió vivir porque a partir de ella se trabajaron las ideas, se exploró una estética, se encontró una mirada, se articularon las fotografías, se elaboró un relato. No hay más palabras en el libro que esta que señala al pasado. El diseño refuerza el concepto en el que indaga Morales: su apariencia de cuaderno antiguo y el uso en los interiores de las solapas de una carta de barras de color y un frame de Sábado Gigante (programa de televisión muy popular en los años ochenta y noventa en Chile) nos ofrece un contexto temporal y nos entrega sutilmente los códigos culturales para la lectura de un relato que se nos presenta abierto, mudo.

No veo en Miguel Morales al jardinero de Marc Augé (quizás por su condición de historiador) porque le identifico más con el espíritu del coleccionista de Benjamin o Warburg que nos presenta una selección de documentos y archivos ordenados, en este caso de fotografías en un libro: la última edición de las muchas posibles[^1] durante años de trabajo. Para ligar la figura del coleccionista a la labor fotográfica de Morales es preciso reflexionar sobre el acto de coleccionar en relación con lo que se intuye en Rewind que son los motivos[^2] que estimulan la búsqueda de su autor, tanto en la dirección de su mirada como en la construcción del relato. En Libro de los pasajes Benjamin escribió que “al coleccionar, lo decisivo es que el objeto sea liberado de todas sus funciones originales para entrar en la más íntima relación pensable con sus semejantes […] integrándolo en un nuevo sistema histórico creado particularmente: la colección”. La mirada con la que Morales decide (re)leer las fotografías del álbum familiar (tomadas principalmente por su padre, fotógrafo de oficio), responde a una dimensión emotiva e histórica en la que la lectura crítica de esas fotografías de su infancia le permite identificar los elementos históricos de ese periodo dictatorial (los años ochenta en Chile) en el cual la felicidad era un bien social restringido al ámbito familiar: en apariencia, la felicidad era paradójicamente posible en los contextos domésticos.

Morales se inspira en la estética deslavada y vintage de las fotografías de los ochenta para buscar en la ciudad de Santiago del siglo XXI cada lugar, cada objeto, cada pulsión que le permita imaginar el ambiente de esos años y crear un recuerdo ficticio con el cual reconstruir fragmentos omitidos de la historia familiar que tampoco recuerda con claridad. Así es como intuyo que Miguel Morales decide buscar en lo ausente las imágenes que necesita producir y situar en un nuevo discurso (en ese “nuevo sistema”) que articula con las fotografías de su padre. Morales nos permite ver con Rewind su mirada sobre el pasado en el presente; con ella da sentido a un tiempo que no pertenece a su memoria, sí a las fotografías.

“Recordar e imaginar no es más que un proceso de continua reconstrucción y recreación”, me decía el dúo de artistas Albarrán Cabrera en la entrevista para LUR que realicé en 2019 a propósito de su fotolibro Remembering the future (RM, 2018). Miguel Morales sabe que recordar es un acto transformador y que las imágenes poseen un potencial abrumador para construir y revivir recuerdos. En Rewind el recordar está muy ligado a la imaginación porque Morales busca en los detalles de lo cotidiano los símbolos asociados a su primera infancia (códigos que conoce a través de imágenes) y proyecta en la ciudad en la que vive el enigma que estimula su íntima búsqueda. Lo ‘insignificante’ como motivo fotográfico cobra especial importancia en cuanto eje central en la construcción de la secuencia visual. Lo que puede parecernos funcional y transitorio de la ciudad, de las viviendas o de los objetos que fotografía, le permite plegar el pasado con el presente que (re)encuentra en fragmentos de lugares comunes. Es tal vez su vocación de coleccionista la que intenta reconstruir el país de su infancia por medio de ruinas que el tiempo tildó de intrascendentes. Ruinas para la concepción de ciudad contemporánea que también son pistas en una investigación sobre la descontextualización del tiempo, metáfora de la memoria como potenciales recuerdos de una historia personal, también y de una generación nacida en los últimos años de la dictadura de Augusto Pinochet.

Morales evocó el pasado para sugerir un diálogo visual articulado con las fotografías de su padre en una temporalidad espacial inventada como es el libro. Los dos se encontraron en un tiempo comprimido en las páginas de esta ficción, ambos ya como padres.

La imagen latente de su infancia retornó e interrogó a Miguel Morales. Rewind fue su respuesta.

Cómo citar:
BOISIER, Ros, “Imaginar el pasado, recordar lo imaginado”, LUR, 28 de noviembre de 2022, https://e-lur.net/articulos/imaginar-el-pasado-recordar-lo-imaginado


Ros Boisier (Temuco, Chile, 1985) se dedica a la creación fotográfica y a la escritura. En sus proyectos artísticos reflexiona sobre la condición humana y sus desafíos contemporáneos a través del pensamiento crítico y existencialista y una fotografía poética y simbólica. Es licenciada en Comunicación Audiovisual y máster en Producción e Investigación en Arte. Autora del fotolibro Pérdida (Muga / Fluq, 2015) y directora de una investigación sobre la experiencia lectora de fotolibros cuyo resultado fue el libro De discursos visuales, secuencias y fotolibros (Muga, 2019), en LUR firma principalmente entrevistas y reseñas de fotolibros.

[^1] Un apunte de Rewind forma parte del libro colectivo Asomo publicado por Fluq y Muga (2016) como resultado del taller teórico práctico ‘Acerca de la mirada’ impartido por Leo Simoes en 2015 en Santiago (Chile).
[^2] Uso del término ‘motivo’ en referencia al propuesto en Fotografía y motivo poético (2015) por Llorenç Raich Muñoz: “cualquier elemento independiente integrado en el conjunto de la imagen que sirva como detonante para vertebrar un argumento poético”.

¡Regístrate gratis y no te pierdas este contenido!

Para acceder a contenidos exclusivos como este es necesario tener una cuenta en LUR
Crea tu cuenta y disfruta de las ventajas de estar registrado. Es gratis, rápido y fácil
Si ya estás registrado, inicia sesión

 

Dona

0
    Tu carrito
    Carrito vacioVolver a la tienda