Lo que el agua nos dice. Exploraciones fluidas del río Manzanares es un proyecto de investigación artística y medioambiental desarrollado por las artistas Ana Paes y Deneb Martos entre 2023 y 2026. Tras la primera excursión al río Manzanares, realizada el 16 de mayo de 2023, siguieron muchas otras que las llevaron desde su nacimiento en el Ventisquero de la Condesa, en la sierra de Guadarrama, hasta su confluencia con el río Jarama.
El propósito de las excursiones al río Manzanares era identificar sus puntos de acceso para realizar rayogramas y, posteriormente, impartir talleres en los que se enseñó esta técnica. El trabajo creativo desarrollado en el río permitió producir un corpus de obra abundante, compuesto por fotografías y vídeos que construyen una mirada sobre el río. Paralelamente, se organizaron encuentros que ampliaron la investigación y, finalmente, a raíz de estas colaboraciones, se publicó una memoria diseñada por Luis Lechosa que reúne textos de Malú Cayetano, Juan Pablo Pacheco, Bejarano, Miguel Izquierdo, Sandra Roudot, Emma Álvarez Marty, Ricardo Roncero y Carmen Haro. La publicación constituye una aportación a la discusión en torno al devenir del río y su historia y puede descargarse gratuitamente aquí.

En un momento en que el mundo del arte examina conceptos como el de originalidad, creatividad o derechos de autor debido al creciente uso de la inteligencia artificial generativa de imágenes, Lo que el agua nos dice plantea una reflexión sobre las posibilidades de la práctica fotográfica a partir de dos vías. Por una parte, el ejercicio fotográfico mediante la rayografía; por otra, la incorporación al proceso creativo de aparatos y tecnologías que son rastros desechados del pasado y que permiten generar imágenes mediante vídeo, cine, fotografía analógica y cromatografía. Estos dispositivos formaron parte de la exposición comisariada por Emma Álvarez Marty en El Local (Madrid, 2025). A lo largo de sus cuatro fases de desarrollo, el proyecto ha ido articulando distintos planteamientos que amplían la reflexión sobre el valor y el posicionamiento del arte y sobre la investigación artística fotográfica vinculada al medioambiente.
Lo que el agua nos dice se basa en la experimentación con rayografías, una técnica fotográfica que utiliza papel fotosensible sobre el que se proyecta la luz sin necesidad de emplear una cámara. Para crear los rayogramas, sus autoras tuvieron que introducirse físicamente en el ecosistema del río y comprender tanto las posibilidades de la técnica y las condiciones lumínicas de los distintos espacios seleccionados como la propia naturaleza de un río cuyas aguas han sido modificadas a lo largo de sus 92 kilómetros, con efectos sobre sus ecosistemas y la configuración de nuevos paisajes.
El Manzanares y su entorno han sido objeto de sucesivas transformaciones, entre ellas los rellenos depositados en las orillas de algunos de sus tramos y los vertidos procedentes de las estaciones depuradoras. Estas intervenciones se intensificaron principalmente a lo largo del siglo XX, cuando se construyeron siete presas con el objetivo de conferir al río un aspecto navegable. Sin embargo, el plan de renaturalización implementado en 2016 por el Ayuntamiento de Madrid, con el apoyo de Ecologistas en Acción, comenzó a devolver paulatinamente al río parte de su dinámica natural, caracterizada por aguas de arrastre y la presencia de sedimentos arenosos que forman pequeñas islas en algunos de sus tramos.
El río es el cuerpo que las artistas retratan a través de las rayografías y, al mismo tiempo, el territorio desde el que comprenden cómo ha operado la acción humana sobre su curso a lo largo de los siglos. El rayograma no interpreta, sino que fija una imagen y permite al observador construir su propia interpretación a través de su poética. A partir de estas experiencias, el proyecto ha logrado trazar las huellas de las generaciones que han vivido en torno al río y que, en las últimas décadas y dependiendo del tramo fluvial, han vivido de espaldas a él. Se trata de un paisaje transformado y borrado de la memoria de los habitantes de la ciudad, hasta convertirse en un paisaje ajeno, difícil de reconocer y al que, por tanto, tampoco se puede regresar sin un proceso mediado que permita resituarlo en el imaginario colectivo.
El encuentro con las huellas de la presencia humana durante sus visitas al río llevó a Ana Paes y Deneb Martos a recolectar e incorporar trozos de cerámica, vidrio y azulejos que encontraban entre los montículos arenosos característicos del Manzanares. Estos pequeños ‘tesoros’ las acercaban a las múltiples vidas desarrolladas en torno al río mientras lo vadeaban y observaban el movimiento de sus aguas y su vegetación.
El proyecto, de esta manera, dialoga con el tiempo y vuelve su mirada hacia el pasado, desde el archivo que documenta la desaparición de arroyos naturales a causa de los rellenos provocados por la acción humana hasta la memoria de quienes han disfrutado del río Manzanares. Estas vivencias aparecen en fotografías de archivo incorporadas a la publicación con la que culmina el proyecto, en las que aparecen bañistas y familias que recuerdan que este río fue en otro tiempo un espacio habitado y accesible. El proyecto también mira hacia el futuro que sus autoras desean para el Manzanares: un río fuente de vida y generador de un ecosistema de gran valor.
El trabajo artístico realizado por Paes y Martos se enmarca en los movimientos de activismo ambiental que reconocen el valor y la entidad propia de la naturaleza y replantean la relación que la sociedad mantiene con el entorno que habita. Por tanto, su práctica artística no se limita a la búsqueda de nuevas visualidades y relaciones experimentales entre imagen y entorno, sino que participa de un movimiento más amplio y diverso en torno a la conciencia ambiental.

Lo que el agua nos dice es un proyecto que no se agota en sí mismo, ya que sus autoras ampliaron su red de colaboradores para comprender el estado actual del río Manzanares desde diferentes áreas de conocimiento e incorporar la interdisciplinariedad a su trabajo artístico. A partir de los rayogramas realizados durante las sesiones nocturnas, observaron la presencia de objetos suspendidos en el agua que, en apariencia, podrían confundirse con especies vegetales, animales e insectos del ecosistema del río. Sin embargo, un análisis posterior reveló que se trataba de elementos procedentes de la actividad humana que contaminan y degradan los entornos naturales. Plásticos, tuberías, toallitas húmedas y otros pequeños residuos se convierten así en testimonios de la relación actual con las aguas del Manzanares.
El trabajo creativo no presenta únicamente una investigación ambiental basada en la opinión o en el interés por recrear la belleza del paisaje y del río, ni se limita a explorar las propiedades de los soportes y sus posibilidades estéticas y experimentales. El proyecto desarrolló una comprensión más profunda y amplia del Manzanares a partir del trabajo científico realizado por un grupo de investigación universitario liderado por Miguel Izquierdo, profesor de Geoquímica y Contaminación Ambiental en la Universidad Politécnica de Madrid. Este trabajo incluyó la recogida y el análisis de sedimentos y muestras de agua en distintos puntos del río estudiados durante los últimos veinte años.
Por otra parte, sus autoras reunieron a profesionales de distintos ámbitos para compartir sus visiones sobre el Manzanares, entre ellos Malú Cayetano, paisajista; Juan Pablo Pacheco, artista y educador; Ana Álvarez Marty, artista e investigadora; y Carmen Haro, docente en la Universidad Rey Juan Carlos, activista e impulsora de la Declaración de los Derechos del Río Manzanares y su cuenca.
De esta manera, el proyecto articula discursos sociales y medioambientales a través de la fotografía, la instalación, los talleres, los encuentros y las derivas realizadas por sus autoras. Esta es una de las riquezas que ofrece el arte y uno de los valores que el proyecto pone de manifiesto: la convergencia entre producción artística, reflexión, enseñanza y aprendizaje de técnicas fotográficas. Todo ello crea espacios necesarios para experimentar procesos de recuperación de la naturaleza, a los que las autoras contribuyeron en uno de sus talleres mediante la limpieza de un tramo del Manzanares como acto simbólico de reparación.





El valor relacional que genera la práctica de las artistas, ampliamente descrito por Nicolas Bourriaud (2017), conecta la esfera de lo estético —a través del conjunto de rayogramas, vídeos y la instalación de diferentes objetos— con el espectador, invitado a observar el río Manzanares desde perspectivas inesperadas y a establecer una nueva relación con sus espacios.
Estas posibilidades relacionales generan situaciones en las que los encuentros entre las personas adquieren un valor destacado por su alcance humano. En los talleres organizados por Ana Paes y Deneb Martos para enseñar a realizar rayogramas y compartir vivencias vinculadas al Manzanares, la práctica artística se convierte también en una forma de aproximación al río. ¿Cómo acercarnos a un río que se ha convertido en un ente ajeno si no es a través de una experiencia capaz de mediar nuestra relación con él? Según señalan ambas autoras, los talleres forman parte de su práctica artística, ya que permiten formar a un público diverso y compartir técnicas y procesos artísticos.
Al mismo tiempo, el proyecto conecta con lo político al generar una reflexión crítica sobre nuestro papel como especie dominante, marcado por el deseo de control y por la explotación desmedida de aquello que se extiende bajo nuestra mirada. Esta es, en última instancia, la promesa del dominio y la destrucción. Como señaló Marcuse en El hombre unidimensional (1985):
Vivimos y morimos racional y productivamente. Sabemos que la destrucción es el precio del progreso, como la muerte es el precio de la vida, que la renuncia y el esfuerzo son los prerrequisitos para la gratificación y el placer, que los negocios deben ir adelante y que las alternativas son utópicas. Esta ideología pertenece al aparato social establecido: es un requisito para su continuo funcionamiento y es parte de su racionalidad.
Desde esta reflexión se hace visible el conflicto entre fuerzas opuestas que nos sitúa ante aquello que es propiamente humano: una coexistencia marcada, por una parte, por la acción extractiva y, por otra, por la capacidad regeneradora; por la necesidad de destruir y, al mismo tiempo, por la de crear. Esta tensión permite pensar la existencia humana sobre la base de una naturaleza humanizada y del concepto de posnaturaleza, marco desde el que sus autoras sitúan su práctica artística en Lo que el agua nos dice.
Los futuros recorridos de un proyecto de estas características suelen ser múltiples e inesperados. Lo que comenzó con un planteamiento inicial —la realización de rayogramas en el río Manzanares— dio lugar a nuevas preguntas que llevaron a Ana Paes y Deneb Martos a buscar respuestas y a compartir, mediante encuentros y diálogos con sus colaboradores y con la ciudadanía, experiencias artísticas, científicas y, sobre todo, humanas que enriquecieron a quienes participaron en ellas. A medida que desarrollaban la obra y observaban el río y su paisaje, el proyecto incorporó nuevas preguntas y amplió su campo de investigación. Abordarlas implicó coordinar otras voces, dar cabida a nuevas perspectivas sobre la naturaleza de los ríos y asumir una labor pedagógica. El proyecto no solo destaca por su dimensión artística, sino también por su alcance social, al reforzar vínculos y ampliar la mirada sobre los derechos de los ríos.
Referencias
BOURRIAUD, Nicolas (2006), Estética relacional. Adriana Hidalgo (ed.), 2017.
MARCUSE, Herbert (1954). El hombre unidimensional. Planeta Agostini, 1985.
Cómo citar:
REYES MARCOS, Daniela, “Rayogramas en el Manzanares: una exploración artística medioambiental”, LUR, https://e-lur.net/articulos/rayogramas-en-el-manzanares-una-exploracion-artistica-medioambiental
Artículo vinculado a El paisaje herido, curaduría de Ros Boisier para Sala LUR que reúne proyectos de artistas visuales españoles que reflexionan sobre nuestra relación con los territorios y las transformaciones medioambientales, sociales y políticas que los atraviesan.
Daniela Reyes Marcos (Rancagua, Chile, 1978) es docente e investigadora en la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR). Sus líneas de investigación se orientan a las manifestaciones artísticas actuales y la cultura visual, con especial atención al fotolibro y a la creación de imágenes mediante IA aplicada al ámbito artístico.
Ana Paes (A Guarda, España, 1982) es artista visual y docente. Su trabajo se centra en la fotografía analógica y en procesos experimentales, con especial interés en prácticas ecosostenibles. Ha presentado su obra en espacios como PHotoEspaña y la Fundación Luis Seoane.
Deneb Martos (Madrid, España, 1975) es artista, educadora e investigadora especializada en fotografía, cine experimental y procesos fotoquímicos. Su práctica adopta una perspectiva interdisciplinar que entrelaza fotografía, cine y escultura como ámbitos de experimentación simbólica y sensorial.
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